La Gomera de David.
Imágenes poéticas y plásticas de Jorge Falcone y Marcelo Carpita.

Señoras y señores
pequeño burgueses
progresistas
que pobláis las metrópolis del continente
gobernando con tanta ecuanimidad,
buscando una vez más
hasta dónde conciliar
capital y trabajo
bajo el signo de un sistema
probadamente enemigo
de la humanidad,
quiero deciros que con casi
veintidós años a cuestas
de esta utopía reaccionaria
que llamáis democracia
(y siempre definís como el mejor
de los regímenes posibles),
tempranamente harto de que el legendario
Siglo XXI prorrogue
las rancias secuelas del anterior,
me declaro indispuesto a reverenciar
esas lánguidas representaciones
del hijo del carpintero
que en Galilea expulsó
a los mercaderes del templo;
que saturado de filmes que exhiben
cientos de hermanos judíos
marchando dócilmente al matadero
para conquistar el Óscar de la Genuflexión,
elijo resueltamente el
levantamiento escamoteado
del Ghetto de Varsovia;
que me limpio las asentaderas con la imagen
del desaparecido que no resistió
-reniego una y mil veces del cuento
de las Caperucitas que se tragó el lobo-
y opto por una hermana
con un Boleto Estudiantil
en una mano y en la otra
la 11.25 que lo defiende;
que al fin y al cabo
narrar una historia de martirio
en vez de otra de heroísmo
es un recurso más para postrarnos
nuevamente de espaldas a la América Profunda,
rebelde,
e insatisfecha.
Parece sino de este tiempo
que el revolucionario cierto
desande en la Patria Grande
el atajo de los sandinistas
que indultan al neoliberalismo,
de los tupamaros que votan
ejercicios militares yanquis
en tierra de José Artigas,
o de los montoneros que pretenden
desendeudarse del Fondo pagando.
Corazón templado entonces
y diente apretado, mis hermanos,
a reinventar el futuro pues
con un pié en el Núcleo
de Desarrollo Endógeno Fabricio Ojeda (+)
y otro en el Caracol de Oventic (*).-
(2/12/05)
(+) Enclave de la Revolución Popular Bolivariana.
(*) Enclave del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
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